Poesía y política en Ernesto Cardenal

ImagenLa poesía de Cardenal utiliza el lenguaje como creador de una imagen concreta, y por lo mismo, de significado concreto. Los movimientos literarios del modernismo y las vanguardias se enfocaban en la imaginación como recurso, donde el lector quedaba a la deriva de cada escrito y debía interpretar cada texto a su antojo. Muy por el contrario, Cardenal influía directamente con sus poemas; en ellos estaba su pensamiento y no alguna interpretación aleatoria del lector, todo era concreto; lo político, lo religioso y el amor en los versos de Cardenal se transformaban en una imagen concreta, como si se tratara de una poesía panfletaria e implícitamente intentaba informar a sus lectores.

Sin embargo, para entender el uso del lenguaje coloquial y cotidiano en la poesía de Cardenal, debemos remitirnos a lo que la poesía nicaragüense determinó como exteriorismo. “El exteriorismo no es un ismo ni una escuela literaria. Es una palabra creada en Nicaragua para designar el tipo de poesía que nosotros preferimos. El exteriorismo es la poesía creada con las imágenes del mundo exterior, el mundo que vemos y palpamos, y que es, por lo general, el mundo específico de la poesía.”[1] Por lo mismo, en palabras del propio Cardenal, que estas es la única poesía que va dirigida a la gente y genera el nexo con lo revolucionario. “Está llena de la realidad, muy objetiva: ésa es la poesía mía. Eso es lo único original: que lo abarca todo.”[2]

            De esta forma, utilizaremos tres poemas de sus Epigramas:

 

  1. Yo he repartido papeletas clandestinas,

gritando: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle

desafiando a los guardias armados.

Yo participé en la rebelión de abril:

pero palidezco cuando paso por tu casa

y tu sola mirada me hace temblar.

      2.   Me contaron que estabas enamorada de otro

y entonces me fui a mi cuarto

y escribí ese artículo contra el Gobierno

por el que estoy preso.

      3.  Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:

yo porque tú eras lo que yo más amaba

y tú porque yo era el que te amaba más.

Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:

porque yo podré amar a otras como te amaba a ti

pero a ti no te amarán como te amaba yo.

Asimismo, en el primer poema, podemos ver una mezcla de lo político y lo amoroso, como si fuera algo irónico luchar contra el Estado, ser revolucionario y resistir esos embates, pero caer desplomado cuando se pasa por la casa de una amante. Es decir, se genera la imagen concreta de esto, como si lo político y el amor fueran a llegar a cualquier lector, en cualquier tiempo y no necesariamente a los que sufrieron-vivieron la dictadura en Nicaragua. Lo mismo sucede con el segundo poema, y el lenguaje es concreto, real, sólo que la unión entre lo político y el amor vuelve a ser de un tono irónico pero no menos verdadero. “y escribí ese artículo contra el Gobierno por el que estoy preso”, parece ser un testimonio de lo real, y el poeta – con lo que mencionamos del exteriorismo – se convierte en “un actor de la historia inmerso en la sociedad. En él, se resumen y condensan las contradicciones sociales al igual que ocurre con cualquier otro actor social (…) El poeta es un trabajador social, un obrero del arte.”[3] Y por último, nos encontramos  con un poema que refleja lo cotidiano, como una poesía que lo abarca todo a través de eso – del lenguaje coloquial – y que va dirigido a cualquier lector, como si todos quisiéramos decirle eso a alguna mujer y en Cardenal encontramos la forma, como si la propia poesía de Ernesto sea dirigida hacía el pueblo pero con el pueblo, jamás se margina de su rol como actor social y como ferviente revolucionario.


[1] Huttchison, Garret. Ernesto Cardenal: Poeta, Sacerdote y Lider Político. Universidad de Alabama. p. 4

[2] Cascante, Manuel. “Ernesto Cardenal: Nunca he sido político, he sido revolucionario”. ABC.es. 04 de 05 de 2012. 21 de 10 de 2012  << http://www.abc.es/20120504/cultura-libros/abci-ernesto-cardenal-201205032036.html >>.

[3] Rodriguez-Zamora. José M. Cántico Cósmico: Poesía, política y silencio en Ernesto Cardenal. Filología y Lingüística XXXV (2): 31-48, 2009. p. 5.

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