Sueño #23

Anoche soñé que caminábamos dentro de un bosque de robles blancos, y la neblina nos pintaba de un color grisáceo. Las pisadas que dábamos eran borradas por las sombras que se separaban de nosotros, parecían ser dos enanos fugándose entre los troncos. No teníamos nada y nos enfrentábamos al olvido como otros lucharon por la libertad con mosquetes y cuchillos. De pronto, comenzabas a  construir las huellas con las ramas secas que – milagrosamente – caían del cielo, en un intento irrevocable del bosque por querer ser parte del recuerdo. La neblina seguía pintándonos el cuerpo, la luz – si es que a eso se le puede llamar luz – venía atada en el tobillo de una golondrina junto a una carta. La leí en voz alta: “No puedo hablar con mi voz, sino con mis voces. Quién te garantiza que tú no eres la sombra de algunos de mis yo.” La carta se incendió y la golondrina pareció cruzar el cielo, al menos  eso te dije, o pensé en decirte. Pero me encontré solo en el bosque, con las cenizas que el viento revoloteaba entre mis piernas.

Ojalá pudieras tenerlos de frente

Ojalá pudieras tenerlos de frente  y cada uno vestido como la última vez que te violaron. Con el mismo olor a azufre,  ojalá, con la misma posición que tenía el sol o la luna cuando sus dientes rozaban tu oreja. Todo debe estar exactamente como lo recuerdas, la cama abierta a recibirlos,  la Virgen mostrándote que debes ser fuerte,  incluso, debería estar rondando la misma luz por las calles por si algún niño se escapa de su casa y llegara a parar con uno de ellos, a tocar tímidamente la campana de sus fauces que arrancaría de un aullido la inocencia de los ojos. Ojalá pudieras tenerlos de frente, ojalá no se sigan escondiendo en las faldas de María,  ni en las cartas que un cura con más investiduras en oro  escribió por el perdón de los culpables.  Ojalá pudieras tenerlos a todos  e ir uno a uno reventándoles la cabeza como si estuvieras en algún matadero, como si el concurso se tratara de quien  soporta la mayor cantidad de penetraciones sin llorar, ni gritar. Ojalá pudieras tenerlos de frente.